Para hacer esta entretenida actividad con los niños, no necesitamos materiales caros ni difíciles de encontrar y se puede organizar en un momento con cosas que normalmente tenemos en casa.
Materiales:
- Leche entera
- Colorante alimentario de varios colores (lo podemos encontrar en tiendas de repostería)
- Jabón de fregar los platos
- Palillos de dientes
- Un platito de plástico (o de otro material)
Para crear
"colores mágicos" con
leche, ponemos un poco de leche en el plato y vamos poniendo encima gotitas de colorante para hacer manchas de diferentes colores.
Debo deciros que la leche que utilicé no era entera y al tener menos grasa, el efecto es menor (pero tampoco queda mal) y también usamos colorante tipo gel que la niña ponía con un palillo grande, aunque si utilizáis colorante líquido os irá mejor. Tampoco teníamos mucha variedad de colores y para el azul usamos un rotulador comestible que solo funcionó la primera vez...
Como veis, fue una
actividad infantil ideal para
verano un poco improvisada, pero la peque se lo pasó genial viendo los cambios de color, dibujando y viendo como actuaba el jabón con la grasa...
En definitiva, "guarréo" mucho y disfrutó más, ¡que al final es lo que importa!
Mojamos el palillo de dientes en un poco de jabón de platos y lo introducimos en la leche.
¿Os habéis fijado alguna vez que pasa cuando llenas de agua una sartén grasienta y le hechas un poco de friegaplatos?